Me fascinan las personas observadoras. Esas que notan en ti lo que, normalmente, otros no. Y que te dicen algo como “levantas mucho tu ceja derecha al hablar”, “juegas con tus manos cuando estás nerviosa”, o “agachas la cabeza en los momentos en los que te sientes incómoda”.
(Fuente: luzenmovimiento, vía ya-no-siento-dolor)










